MINAS:
Su nombre se debe a los numerosos yacimientos de minerales
que se encontraban en las inmediaciones del arroyo
San Francisco. Cosme Alvarez fue el primer vecino
que intentó explotar las riquezas minerales
de la zona.
Su
territorio está conformado por granito y roca
pizarrosa, esa especie de granito origina sierras,
mares de piedra, afloramiento rocosos y amplias elevaciones.
Tiene una población de 34.661 habitantes.
Sus
hermosos paisajes, son una invitación en cualquier
estación del año, para ser recorridos
en familia.
La
Villa Concepción de las Minas fue fundada en
1784, 30 años después que el gobernador
de Montevideo, José Joaquín de Viana,
planteó oficialmente la creación de
una población "en la zona de las minas".
Los primeros 152 colonos eran asturianos y gallegos.
Llegaron a la zona luego de un frustrado intento de
poblar la Patagonia. El diseño de su planta
urbana estuvo a cargo de Rafael Pérez del Puerto.
Enclavada entre sierras, en las cuencas de los arroyos
San Francisco y Campanero, la actual capital del departamento
de Lavalleja queda a 121 kilómetros de Montevideo.
Se destaca por su rica historia cultural, la limpieza
de sus calles, el paisaje y la cordialidad de sus
habitantes.
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RESEÑA HISTÓRICA
El
comienzo de la colonización de Lavalleja se produce,
en la práctica, con la fundación de Minas. Los
factores que determinan esta fundación pueden ser presentados
cronológicamente en la siguiente forma:
a) conocimiento en España de las posibles riquezas
minerales de la zona; b) presencia de tribus indígenas
que defendían su territorio de la intrusión
española; e) fracaso de la colonización de la
Patagonia; d) mantenimiento antieconómico en Montevideo
de las familias inicialmente afectadas a aquel destino.
Las primeras noticias sobre las riquezas minerales provienen
de un aventurero (Petitvenit), quien luego de recorrer estas
regiones llev5 a España algunas muestras de oro y piedras
a su parecer preciosas. En primera instancia esto determinó
la orden real que comisionó al Coronel de Dragones
Antonio Escurruchea, originariamente destinado a Potosí,
a realizar antes la investigación correspondiente,
para confirmar o no la veracidad de la versión de Petitvenit.
El informe de Escurruchea parece haber sido confirmatorio,
dado que en 1751 llega a Montevideo una orden del rey de España
por la cual se ofrecía ayuda económica a todo
vecino que quisiera trabajar las minas de la región
del San Francisco.
En 1759 comienza sus trabajos de prospección el vecino
don Cosme Álvarez, que culminan en 1766 con un rotundo
fracaso.
Paralelamente el primer gobernador de Montevideo, Mariscal
de Campo don Joaquín de Viana, en 1755 recomendaba
al rey la fundación de una población en esta
zona con el fin de impedir la invasión de los indios
y cortar el paso a los portugueses instalados en San Miguel,
puntualizando al mismo tiempo las condiciones favorables para
el cultivo y cría de ganado. Y por último, precipitando
la decisión, pero teniendo evidentemente en cuenta
los hechos antes mencionados, el fracaso de la colonización
de la Patagonia desencadenaba el problema de la ubicación
y del mantenimiento de las familias que iban llegando de España
con aquel destino.
Como el pueblo a fundar estaría dentro de la jurisdicción
administrativa de Maldonado, don Rafael Pérez del Puerto,
Ministro Real de Hacienda de la ciudad mencionada, recibe
la orden de dirigir la erección del nuevo centro poblado,
que habría de llamarse Villa de la Concepción
de las Minas; a tal efecto recibe las pertinentes instrucciones
y los recursos financieros, materiales y humanos para concretar
la obra ordenada.
LA
FUNDACION DE MINAS
A
partir de esta fundación aquel antiguo espacio vacío
fue poblándose en forma lenta, fundamentalmente en
razón de que la actividad económica se basaba
en la explotación ganadera y además por la precariedad
de las vías de comunicación, tan acentuada que
cuando sobrevenían las crecidas de las abundantes corrientes
fluviales, vastas
zonas del territorio quedaban totalmente aisladas de la capital.
El Poblamiento tomó un ritmo más acelerado al
mejorar aquellas condiciones y cobré un mayor y decisivo
impulso con el aporte migratorio, especialmente de origen
español e italiano, que al instalarse en algunas zonas
de Lavalleja y traer consigo sus tradiciones netamente agrícolas
produjeron un cambio sustancial en la economía, pues
dedicaron las áreas por ellos ocupadas a la actividad
que mejor conocian, rescatándolas de la explotación
ganadera extensiva practicada hasta ese momento.
En esta forma se fueron sucediendo, sin solución de
continuidad,
la fundación de las localidades que en la actualidad
representan los centros más poblados, además
de algunas pequeñas concentraciones generalmente localizadas
a lo largo de la vía férrea.
Las resultancias del cambio de actividad, generada por las
corrientes migratorias, aparece certificada en la actual distribución
de la población. Hemos creído conveniente marcar
la. diferente acción pobladora de la agricultura con
respecto a la ganadería.
Con el aumento de la población (en algunos casos anticipándosele
y en otros como consecuencia de las exigencias que el mismo
planteaba), se fueron creando los nexos entre las distintas
zonas; se construyeron carreteras y caminos, puentes y vías
férreas, aunque respecto de esta última debemos
destacar su falta de continuidad a partir de Minas.

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